Ocho años

Amor de mi vida:

Hoy cumples ocho años de vida. Y aún no puedes entender todo esto que quiero decirte. Así que lo anotaré por aquí para cuando puedas entender.

Cuando supe que venías tuve miedo, era un reto que parecía enorme, imposible para mis fuerzas. Me sentí tan niña, tan sola, tan pequeña. Quería huir. Quería no tener que estar ahí. No tener que pasar esa prueba.

De pronto, me supe fuerte. La idea de que hayas elegido venir a este mundo a través mío me dio la completa seguridad que no necesitaba nada más. No necesitaba más certezas que saber que venías.

He vivido siempre confiando. Así ha sido todo este tiempo y seguirá siendo así amor mío. Porque gracias a ti aprendí que todo ocurre en el momento preciso. Aprendí a confiar. Aprendí a amar más de lo que pensé que se podría. Aprendí a ser fuerte más allá de mi natural tendencia a deprimirme.

Contigo aprendí cosas que jamás pensé que me llegaran a importar, aprendí a cocinar, a preparar pasteles, a lavar tu ropa. A gustarme la escuela. A aprenderme los nombres de los aliens de Ben10.

No hay momento de tu vida conmigo en el que no me enseñes. Incluso hasta cuando debo corregirte, es porque puedo prever que si sigues en ese error vas a sufrir cuando crezcas y me enseñas a enseñarte.

Desde esa primera madrugada juntos, cuando bebías anhelante de mi pecho, me enseñaste algo que sólo pude aprender teniéndote ahí, conmigo: a dar gracias a Dios.

Y quería que lo sepas, porque cuando te digo que la mejor forma de vivir es dando gracias por lo que tienes en lugar de “sufrir” por lo que te falta, te lo digo porque esa lección me la enseñaste tú y sólo quiero compartirla contigo.

Te lo digo a cada rato y es una de las más grandes certezas de tu vida, pero por si hace falta volverlo a saber: te amo mi príncipe. Te amo.

Feliz cumpleaños.

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Una “Tontá” para Miguel…

La vida que a cualquiera basta y a ti te fascina, no alcanza. Eres no sólo un hombre de familia, eres no sólo un trabajador, eres no sólo un ciudadano. Eres no sólo ese tipo que despierta y hace felices a quienes ama y le rodean. Eres ahora un escritor. Eso que tienes dentro ha llegado a otros lados. A otras tierras. A otros dioses.

Tus libros leídos, tus historias originales, tus recuerdos de una niñez que te marcó, tu madre. Tu madre me marcó a mi, bien lo sabes. He llorado con entradas tuyas. He reído con entradas tuyas. He sentido. He reaccionado. Imposible que pases desapercibido.

Como te decía, para algunos basta eso: escribo, vendo libros, doy conferencias. Pero, claro, tú no. Eres mucho, demasiado para eso. Tú quieres interactuar. Quieres que te lean, y quieres leer. Quieres que te admiren y admirar. Quieres que te conozcan y conocer. ¿Quieres dejar de presionarme para retomar el blog? Perdón, perdón, se me salió.

Es que hijo mío, desde que tuve que dejar de escribir y de visitarte, andabas dale que te pego en el Facebook con que regrese, que me siente, que escriba. Hijo, que no es de dios tanta presión, en serio te lo digo. Haces un concurso bloguero y, claro, eliges que el tema sea “Francisco Pizarro” se te veía venir querido, pero estaba claro, si la limeña no se pica con eso, no se pica con nada. Y piqué. Ahí está desde ese primer instante. La dedicatoria es “A Miguel”, estaba claro.

Tú y yo sabemos muy bien que no faltará alguna bloguera, envidiosa de nuestra mutua admiración, que venga a decir que siempre le ponías “de tu más rendido admirador, que lo es, Juan”. Y es que ella no quiere admitir que era una broma tuya porque se equivocó de nombre en una mención a tu blog y te llamó Juan. Y para bromas, quién te gana. Claro, Juan era su admirador, pero a la limeñita la admiraba a Miguel. ¡Toma! Que lo sepas Inma bonita. Que lo vayas sabiendo.

Un buen día, me senté a escribir. Y publiqué. Y hubo silencio. Puse fotos en el Facebook, y hubo silencio. Y mira, resulta que intentar escribir bonito sin que tú lo leas no se sentía completo. Estaba entristecida porque no habías pasado por mi blog. Publiqué el link en el Facebook a ver si te enterabas ¡que había escrito Miguel, léeme y dime algo!!!! Y nada.

Orgullosa que soy (la sangre inca en mis venas) me negué a reprocharte nada. Si no habías leído ya leerás. Lo dejé pasar. Y en el trabajo hablan de Bryce y me acuerdo que te gusta tanto como a mi. Y camino por el malecón y pienso que podría escribir algo de este paisaje hermoso a ver qué decías Miguel.

Todas las noches bebo un vaso entero de agua antes de dormir. Esa noche algo falló y lo olvidé. Cerca del amanecer, con los labios resecos, me levanto de la cama por agua. Veo el celular (móvil) para revisar la hora y si podría dormir más. Era un mensaje de Inma. Inma no me escribe casi nunca. La pantalla bloqueada decía tu nombre Miguel. Decía “no sé si ya sabes lo de Miguel”. Me temí lo peor.

No pude volver a dormir. Leí lo que escribió Yesenia (¡qué buen trabajo hiciste, isleño!!!!). No pude escribir nada. Se lo conté a mi madre y entendió la tristeza. He llorado mucho. He escrito pocos comentarios a los amigos. Esperaba que hoy, que me siento a escribir después de unos días, ya no llore, pero he fallado.

No aceptaré tu ausencia, Miguel. Cuando escriba, pensaré que te gusta. Pensaré que estás por alguna parte y lees pero no comentas. Pensaré muchas cosas. Pero no, Miguel, no aceptaré que olvides nada. Lo siento, no insistas mucho que ya sabes que cuando discutimos, siempre gano yo.

Hasta cuando nos volvamos a leer, admirado escritor.

 

 

Demasiado sueño para un adulto…

margamv:

Mi admirado escritor se ha ido. Y como no tengo palabras les dejo su blog. Para qué lo admiren.

Originalmente publicado en Entre el olvido y la memoria:

Desgraciadamente no soy Miguel, no es ésta la entrada que os gustaría leer, ni a mí escribir.

Para empezar me llamo Yesenia, soy su hija, y esta entrada solo pretende informaros que ya no está con nosotros.

Lo que da título a la entrada es su epitafio, para quien no lo sepa es una frase de Gila y mi padre hace tiempo comentó que sería un buen epitafio, supongo que lo imaginaba en su lápida en un futuro muy muy muy lejano y le hacía gracia, no ha sido así, ha sido demasiado pronto, aún así nos pareció una buena opción, no era justo que la muerte se librara de sus burlas, de forma directa o indirecta, da igual.

Sobre su pérdida.. no hay que entrar en detalles, puedo decir que se fue tranquilo, en familia y cumpliendo su voluntad porque ¡qué menos!

No le dio tiempo de mucho la…

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