Archivo para Agosto 2007
Confieso un crimen
He matado una araña,
les tengo demasiado miedo como para dejarlas vivir cerca de mí.
He matado un amor,
tenía demasiado miedo como para dejarlo vivir en mi.
La muerte no tiene vuelta atrás, la araña no volverá,
los muertos no resucitan.
¿Cuál es el castigo por matar una araña?
Sigo temiendo que una araña venga por la noche,
cuando no pueda verla.
¿Cuál es el castigo por matar un amor?
no lo sé, te juro que no lo sé.
Blanco, Azul, Rojo
Mi mano es torpe, mi pincel grueso,
siento la violencia urgente
de pintar, de sacar de mi mente
esa imagen de un sueño
que quema y tortura…
Pinceladas gruesas y,
Blanco,
Blanco,
Blanco,
absurdo repetir incesante del color
del color de todos los colores.
Ahora azul,
violento, eléctrico,
azul, azul;
brocha gorda agrediendo con azul,
sin clemencia, sin piedad.
Las sienes me explotan
pero no puedo detenerme,
repite en mi cabeza esa voz:
ahora rojo,
ahora rojo,
rojo, rojo, rojo.
Acabo el cuadro,
los tres colores dan vueltas en mi mente,
lo miro una y otra vez,
blanco, azul, rojo…
blanco, azul, rojo…
Torpe mano,
mal pincel,
cuadro perfecto,
es esto lo que soñé.
Ahora comparto un sueño
De pronto veo una figura de madera. No una estatua ni un busto. Una pintura sobre madera, recortada en sus bordes. Como una foto de una revista que un niño recorta para ponerla en su álbum, o un adulto con corazón de niño, para su tablón de “sueños”.
Aparece grande, del tamaño de una persona, y por un momento siento que es una persona. Un hombre de mi edad, con barba negra, un pañuelo blanco cubre su cabeza, quizá del sol, quizá del humo, quizá simplemente le gusta ese aspecto.
Espalda doblada, mirando hacia la izquierda, haciendo una genuflexión, ya no sé si por devoción, por respeto o por cansancio.
Viste un bbd blanco y un pantalón plomo, parece que trabaja la tierra y que lleva algo en las espaldas. Su piel cobriza y sus ojos negros me recuerdan a mis imaginarios héroes y amantes de las Mil y Una Noches.
Me disgusta su aspecto sumiso, como reverenciando a alguien que no se lo merece. Trato de sostener la figura que parece un dibujo infantil, ojos redondos y barba pintada con plumón grueso y negro. Mientras la sostengo no puedo mirar la figura completa. Es que cuando se mira muy de cerca, se pierde perspectiva y el cuadro se deforma.
Con la imagen en mi memoria trato de colocarla en mi pared a ver si combina. Pero no, no combina. Es demasiado burdo, infantil y sumiso para mi mural. A alguien más le gustará.
Despierto. Y pienso si finalmente he aprendido a descartar aquello que no combina con mi pared… o si necesito más avisos.