Caja de Sueños

de Emevecita

Archivo para Octubre 2007

Ejercicio de Limpieza Espiritual

con 2 comentarios

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Introducción

Muchas veces pensamos ¿qué pasa en mi vida que no soy feliz? ¿qué pasa que tengo problemas de plata? ¿qué pasa que me persiguen los juicios y los acreedores? ¿qué pasa que conozco al hombre o a la mujer indicados y en lugar de ir a su encuentro huyo? ¿qué pasa que conozco a gente inadecuada que me guía a relaciones sin sentido y sin felicidad?

 

¿Qué pasa?

 

 

Los actos buenos o malos que realizamos liberan energía. Somos como un depósito de energías positivas y negativas. Quizá somos conscientes de las cosas buenas que hacemos, pero hemos elegido olvidar lo malo. O quizá no lo hemos olvidado, sólo nos hacemos “de la vista gorda”.

El daño que causamos a una persona cuando la hacemos sufrir, con o sin intención, libera una carga negativa que nos persigue y consciente o inconscientemente, esa energía negativa anula la energía positiva y nos reduce el saldo a “cero”, nos quedamos sin fuerzas, desorientados, sin saber qué hacer y sin ganas de hacerlo. En resumen, eso no nos permite ser felices.

Este ejercicio es para limpiarnos de esa carga de energía, reconciliarnos con Dios, con nosotros mismos y con aquella persona a la que dañamos. Posiblemente a esa persona no la volvamos a ver, pero la enorme carga de amor, paz y luz que le enviamos (energía pura y buena) le servirá para elevar sus niveles y superar sus propias pruebas.

Recuerda que nadie se merece lo malo. Todos nos merecemos TODO lo bueno. Incluyendo a esa persona a la herimos.

Ejercicio para liberarnos de las cargas negativas del daño que hemos causado:

 

Este ejercicio puede ser agotador. Debe realizarse en privado y en el lugar y momento en que nos sintamos cómodos. Para mejorar el ambiente podemos encender una vela y un incienso (del color y el aroma que nos provoque, debemos confiar en nuestra intuición) y poner música relajante (clásica, o de sonidos de la naturaleza). Pero no es necesario hacerlo. Recuerda que Dios nos escucha siempre.

 

Pasos:

 

  1. Pedimos a Dios que nos permita realizar esta liberación de cargas del pasado, a los Arcángeles Zadquiel y Miguel que nos envíen sus rayos de luz, y a nuestro Ángel de la Guarda que nos guíe en el proceso, con una oración hecha con nuestras palabras y desde nuestro corazón.
  2.  

  3. Reconocer con humildad que causamos un daño (una decepción cuando incumplimos una promesa, cuando truncamos una vida, cuando burlamos una inocencia o simplemente cuando no pudimos corresponder al amor que se nos brindó).
  4.  

  5. PerdonarNOS por haberlo hecho. Pensar en que cuando hicimos ese daño nosotros éramos como niños pequeños que no controlan cuando ensucian el pañal. Y que ahora somos niños un poco más grandes y podemos limpiarnos solos, con la guía de los “grandes” (Dios, nuestros ángeles y nuestro espíritu inmortal).
  6.  

  7. Frente a un espejo, ponemos los ojos borrosos y divisamos solo nuestra silueta, la memorizamos y luego cerramos los ojos. Es recomendable estar frente a un espejo, pero si no tenemos uno cerca, podemos imaginarnos nuestra silueta.
  8.  

  9. Con los ojos cerrados nos imaginamos que nuestra silueta es un conjunto de átomos, que emiten luz violeta. De modo que vemos nuestra silueta como una línea violeta llena de lucecitas violetas dentro.
  10.  

  11. Con esta imagen en nuestra mente, pedimos que esa luz violeta nos limpie de las cargas negativas, le pedimos que transmute (cambie) esa energía negativa que nos persigue por el daño que hemos causado y que la convierta en energía positiva, que nos permita ser felices y crecer espiritualmente.
  12.  

  13. Abrimos poco a poco los ojos. Respiramos. Posiblemente sintamos deseos de llorar, no hay que reprimirlos. Posiblemente nos sintamos cansados. Hay que tomarse un tiempo para relajarse, respirar. Sentir el aire entrando en nuestros pulmones con energía positiva y sacando poco a poco lo malo que tenemos dentro.
  14.  

  15. Una vez recuperados, hacemos este Decreto del Arcángel Miguel:
  16.  

    YO (decir tu nombre completo) decreto que cada célula de mi persona sea sellada en el Poder Irresistible del Amor Divino. AMOR DIVINO RODEA, AMOR DIVINO RODEA, AMOR DIVINO RODEA por el Círculo Azul del Arcángel Miguel, para que toda la energía negativa que haya podido causar con mis actos sea ascendida al Gran Sol Espiritual Central para ser purificada y devuelta a la Tierra en Amor Divino.

    Arcángel Miguel, Comandante de las Fuerzas de la Luz: TE INVOCO, Amado Príncipe Angélico vencedor de las tinieblas, VEN con el Fuego Sagrado desde el trono de Dios y quema todo lo que no sea la Voluntad de Dios que es vivir en prosperidad, salud mental, completa armonía y felicidad, en paz con los semejantes.

    ARCANGEL MIGUEL Y SUS PODEROSOS ANGELES DEL RELAMPAGO AZUL, LOS INVOCO. VENGAN Y SELLEN, VENGAN Y SELLEN, VENGAN Y SELLEN

    Aquí y ahora. Pasado, Presente y Futuro. Récord y Memoria de esta situación con EL FUEGO SAGRADO, LA LLAMA ARDIENTE DEL CORAZON DE DIOS.

    Así sea. Así sea. Así sea.

     

  17. Ahora, cerramos los ojos y sentimos un círculo de luz dorada creciendo en nuestro pecho (a la altura del final de las costillas, en la boca del estómago) y la dejamos crecer y envolvernos. Y una vez envueltos, le pedimos a Dios que envíe AMOR, PAZ y LUZ a la persona o a las personas (decir sus nombres completos) a quienes les causamos dolor.
  18.  

  19. Volvemos a sentir nuestra respiración, nos conectamos con las emociones que sintamos. En este momento es posible que estemos cansados, pero muy aliviados.
  20.  

  21. Damos gracias a Dios Todopoderoso por permitirnos realizar este ejercicio, al Arcángel Zadquiel y al Arcángel Miguel por prestarnos sus rayos de luz violeta, azul y dorada, y a nuestro ángel de la Guarda por estar a nuestro lado.
  22.  

    Repetir este ejercicio cuantas veces lo sintamos necesario. Pero recuerda que con hacerlo una sola vez es suficiente, si lo haces con fe y con amor.

     

 

Escrito por emevecita

Octubre 23, 2007 a 10:06 am

San Martín y mi “Papito”

sin comentarios

Mi abuelo paterno, mi “papito”, era un tipo divertido. De esos que cuando uno lo recuerda en una misa de difuntos, las carcajadas llegan hasta el cielo (a donde te mandaría de una patada la malencarada viuda si pilla quiénes fueron los graciosos). Y es que no he conocido a nadie que hable de él sin recordar una anécdota divertida.

Es el inventor de las proverbiales trampas en los juegos de cartas: el uso de dos pantalones para esconder las cartas del otro mazo que llevaba “por si las moscas”, para ganar las apuestas hechas con primos, cuñados, sobrinos, pescadores y vecinos de la casa de playa.

Famoso por sus frases célebres: “son bonitos pero joden mucho” (mi hermano y yo), “ahí está el té, dijo Camilo”, “es más fácil que pegarle a Vilchez”, “eso sí, dijo Pollo”, “¿nos choteamos otro?” y tantas que la memoria no alcanza a recordar.

Su vida religiosa era la típica de los ciudadanos de mi tierra: misa de vez en cuando (bautizos, bodas y funerales, de preferencia si son misas “mascadas”), amigotes siempre y mujeruelas cuando se ofrezcan. Pero había una devoción que superaba sus malos hábitos: su Sanmartincito.

Mi abuelo era hijo de uno de los hombres más ricos del país. Los hombres ricos de ese tiempo (y a lo mejor de éste también), eran pedantes y racistas. En lo que a deportes respecta tenían un equipo de fútbol favorito de todos ellos el “crema” (Universitario o “U”), que tenía ese color porque era de la “crema y nata de la sociedad”. Este equipo tenía un antagonista por excelencia, el equipo de los negros, barriobravos y vagos, el “equipo del pueblo”, el Alianza Lima. En lo que a religión respecta, mi bisabuelo era eterno cooperador órdenes que convivían con los blancos- ricos- “cremas” y, a lo mejor, devoto de cuanto santo europeo esté de moda.

La relación de mi abuelo con su padre se traduce así: mi abuelo era hincha del Alianza Lima y devoto de San Martín de Porres. Y van en un mismo párrafo porque así estaban. Mi abuelo veía (lo oía, antes) el fútbol con el negrito y celebraba los goles del Alianza y lloraba las derrotas con él.

Pero cuando mi abuelo entendía que San Martín no podía ser un simple espectador sino intercesor eficaz era cuando jugaba Perú. Allí, el viejo arreglaba su mesita, ponía la imagen de su santito, y hablaba con él: “ya negrito lindo, hoy tiene que ganar Perú”. Tan conocida era esta situación que mi padre recuerda haber llegado de la calle y ver a su padre salir furioso de su habitación, diciendo “negro de mierda, carajo”… y no hacía falta saber nada más: había perdido Perú. Y el castigado santito se pasaba unos días mirando a la pared hasta que mi país volvía a ganar o hasta que el abuelo se amistaba con él.

Si mi abuelo no se hubiera muerto en 1983, a lo mejor el último mundial de fútbol al que fuimos no hubiera sido España 82… que lo sepan los futbolistas: les hace falta mi abuelo y San Martincito.

Y que lo sepa mi abuelo, gracias papito por hacernos reír con tu recuerdo. A veces en casa, cuando estamos cansados, nos acordamos de ti y espero que las risas que nos regalas, te lleguen al cielo, en donde debes estar, y en donde ya el fútbol no te interesa y abrazas a tu padre Dios y a tus hijos que te acompañan… y a tu negrito de Porres.

Escrito por emevecita

Octubre 19, 2007 a 12:01 pm

Puestos a dedicar

sin comentarios

Dos canciones peruanas que me emocionan desde que tengo uso de razón, cantadas por dos peruanos emocionantes y dedicadas a mi amor de mi vida, mi hijito, mi caballerito de fina estampa y limeño de canela y miel.

Escrito por emevecita

Octubre 17, 2007 a 7:25 pm

Escrito en General