Caja de Sueños

de Emevecita

Archivo para Octubre 2008

Tengo un Diario

con 5 comentarios

Y lo leía hoy y me reía… no hay ni una sola historia como esta…

Pero es mío y lo leo y siento mucha ternura por mi misma (me sigo enamorando de mi cada día :D ) y es curioso, porque lo empecé dirigido a alguien. Ya se sabe que no sé expresarme bien con alguien que me importa, así que decidí escribirle y lo hice, pero de pronto el destinatario desapareció de mi mente y empecé a escribir para mi, así que eso hago.

Es vital escribirse a uno mismo, pienso yo, porque hay cosas que nos tenemos que confesar, y me las confesé y hoy y ahora al leerlas me dan tanta ternura, como este pedazo:

No puedo evitar sentirme sola. Me gusta tener este espacio en donde vertir lo que siento y bueno… me sigue dando pena no tener a alguien como “XXXX” cerca… pero bueno, por algo será, las cosas son como son y además a mi siempre me sucede lo mejor que me puede suceder en el momento oportuno.

Y es curioso, porque desde que escribí eso, no me he vuelto a sentir así.

Hoy, que el teléfono timbra y no quiero contestar (es decir, que hay ofertas para abandonar mi celibato largamente conseguido… o en otras palabras, tengo casi propuestas para perder mi virginidad de “segundas nupcias”) me doy cuenta que estoy sola porque me encanta…

Pero bueno, si “Daniel” viene por ahí, yo no me puedo resistir a un hombre de ese tipo :D jajajaja….

Escrito por emevecita

Octubre 26, 2008 a 11:50 pm

Escrito en Viaje Intra-Mi

Irresístibol

sin comentarios

La fauna laboral es siempre distinta dependiendo del medio en el que te muevas. Ahora me ha tocado cambiar de lugar y la verdad es que estas personas son mucho más divertidas que mis aburridos colegas.

Hoy toca hablar de la quinceañera de casi 40.

Problemas con el marido aparte, la quinceañera ha entrado a trabajar para “mirar hombres” (a los 40 ya no les dices “chicos”) y entonces el trabajo en sí es lo de menos, lo más importante es ver “a quién conoces”.

Andar con la quinceañera es extremadamente divertido, risas locas en el microbús (las de ella), conversaciones extremadamente superficiales y por ende enriquecedoramente divertidas, y finalmente, si no fuera por ella yo (avejentada desde los 15) no me enteraba que fulano o sutano usan perfume caro o corbatas de marca (realmente me sigue dando exactamente lo mismo :D ).

Si el ladrón cree que todos son de su condición, mucho más la quinceañera… ¡cómo no! si ella busca hombres, debe ser lógico que yo (mamá soltera pobrecita yo que no sólo no me he casado jamás sino que además no salgo con nadie y desde hace más de 3 años “no conozco varón”) necesite un hombre con urgencia… al menos eso es lo evidente para ella.

Me consiguió novio.

De repente, una mañana, tomando café y conversando sonriente y cortés con un compañero de oficina (ojo, visto lo visto yo sólo sonrío y soy cortés con hombres que no me gustan o no califican como para siquiera atraerme, viejos amigos y parientes) viene la qiuinceañera y le hace pensar al atento compañero que yo estoy esperando que él me invite a salir. Yo pensé que era una broma, me reí y contesté alguna idiotez. De pronoto, al compañero le cambió el tono de voz (voz sessi) y me pidió el número de teléfono, yo totalmente desconcertada se lo di (por eso de que yo soy cortés con los compañeros de trabajo) y ya llevo dos noches con llamadas perdidas que no me provoca contestar.

Y bueno, andar con quinceañeras tiene sus riesgos, pero sigue siendo divertido…

Escrito por emevecita

Octubre 26, 2008 a 7:37 am

Aquí Entre Nos.

con un comentario

No me quejo, para nada, pero…

Aquí entre nos, el nuevo trabajo no me piace… ya se sabe que el trabajo es trabajo… y se supone que debe ser una especie de castigo porque la primera mujer hizo que el primer baboso que en el mundo ha sido, le pegue un mordiscón a una inocente manzana (como la que me acabo de mordisquear)… y sin embargo, hay una cosa que me encanta de este nuevo trabajo (que como voy cero resultados, es posible que poco me dure… por eso lo estoy disfrutando): ¡¡¡pasear por Lima!!!!

Había sitios que yo sabía que existían, pero no los ubicaba en mi mapa mental, y ahora, me subo a un microbús y llego al centro de Lima tan sencillo como llegar a Surco… como si nada, y pensar que cuatro semanas atrás no sabría ni cómo se llega a esos lugares.

Hoy merece especial atención porque ha sido un viaje super genial. Me subí en el autobús correcto desde el paradero correcto (¡¡¡yupi!!! ¡¡por fin!!). No había sitio, así que me acomodé en el asiento que colocan encima de las llantas (o gomas, o michelines, como les digan) y así me pasé medio viaje, con las rodillas en la quijada, la cartera encima del hombro y mi portafolios sostenido con una maroma que ni el mejor equilibrista del Cirque du Soleil (¡¡y luego dirán que una no aprende nada!!).

De pronoto escucho la voz que clama en el desierto… perdón, en el pasillo:

“Así es hermanos, el Señor dice que nos convirtamos y cambiemos, porque Dios nos llama a todos los que lo recibamos en el corazón”.

Yo dije ¡genial! hoy me toca mensaje divino (sin sorna, yo pienso que cada palabra que escucho viene a mi en el momento perfecto). Pero así, como oí la voz del profeta, oí la voz del mal, justo detrás de mi: “baboso, este habla tonterías que ni tienen sentido”.

Presté un poco de atención al profeta y concluí que o habría bebido demasiado o la palabra lo embriagaba, era verdad, no tenía coherencia y se bajó sin que yo me entere de por qué había subido.

Así las cosas, portafolios en la mano, la cartera en la otra, las rodillas rozando la quijada (ya no necesito peeling, el pantalón de lana ha trabajado a la perfección) me olvidé del profeta y de la voz del mal, seguí sumergida en mis pensamientos (más o menos estos: “no te olvides de bajar en Alfonso Ugarte, que si te pasas a otro distrito a ver cómo sales..”).

Un rayo de viento llegó a mi recién depilada barbilla: se abrió la puerta, alguien bajó y el asiento de atrás estaba desocupado, era cosa de actuar o morir… ¡¡ese asiento era mío!!! así que como pude, cargada de mis cosas y veloz como el rayo (bueno, siempre y cuando el rayo tenga las piernas adormecidas y la espalda destrozada)… me acomodé en el asiento del pasillo, en la linea detrás de la que estuve ocupando medio viaje… ¡y lo vi!

La voz del mal me dice “¿va a bajar en Jesús María?” (nota mental: recordar en dónde queda Jesús María) y yo dije “no”. Luego me dijo “los peruanos nunca van a cambiar”… lo quedé mirando porque el caballero (la voz del mal) no tenía cara de haber estado en ninguna otra parte del mundo que no fuera siempre y  solo siempre en Jesús María, así que le dije con tono aburrido, con ganas de ser amable pero en realidad pensaba “who cares?”… le pregunté “¿y de dónde es usted?” y con el acento más peruano que he oido me dijo “Las Vegas, Estados Unidos”… yo pensé “este ha fumado algo” pero segundos después, la pereza me ganó y le creí.

Quise evitar la conversación, pero mientras más la evitaba, más me sumergía en ella (es la segunda vez que me ocurre algo así este año) y hablando con este sexagenario moreno de ojos claros, me acordaba más de aquel treinteañero moreno de ojos claros amigo (¿amigo?) mío que una vez me dijo que no sabía si cuando regrese al Perú iba a soportar la mediocridad de la gente. Así que en lugar de cortar la conversación le dije al anciano que en realidad el problema del Perú éramos los peruanos, que no sentíamos compromiso alguno con la tierra y que o nos “amoldábamos” o nos “íbamos” pero somos pocos (casi nadie) los que nos quedamos y vivimos lo que pensamos (si, si, como Groucho Marx, si no le gustan mis principios, tengo otros… pero ya que nadie me ha tentado, sigo con los mismos)… finalmente se quedó con mi tarjeta y quería invitarme un lonche para que yo le hable sobre seguros de vida.

Este trabajo no me gusta nada, y como tengo cero resultados es probable que no me dure mucho, pero nunca, nunca, ningún trabajo en la vida me había conseguido ¡¡¡¡una cita!!!!! Voy progresando :D

Escrito por emevecita

Octubre 21, 2008 a 10:09 pm

Escrito en Viaje Intra-Mi