Caja de Sueños

de Emevecita

Archivo para Enero 2009

Historia de una Lucha.

sin comentarios

Él estaba en el ambiente, ella lo percibía a través de cada célula de su cuerpo, de manera inexplicable y atormentadora. Una energía desconocida la invadió y no hablaba de nada, ni a nadie. Él estaba cerca y ella lo sintió en la piel.

 Sus consejeros le dijeron que reaccione y cambie ese comportamiento extraño, tan impropio de un líder de su  aza. Pero ella no podía, era inevitable, una energía desconocida la movía a portarse diferente, sin determinar bien por qué. Ella no sabía que él estaba en el ambiente, pero podía respirarlo, olerlo y perder el control.

Cuando ella supo que él estaba en sus fronteras, sintió miedo –los de su raza siempre lo tienen- y no quiso acercarse a él porque no quería que vea (él, que siempre pareció despreciarla) cómo se comportaba cuando su energía se cruzaba en su camino. Recordó el rechazo que la marcó y volteó la espalda.

Ella quiso olvidar, hacer como que no pasaba nada. Logró engañar incluso a los de su raza, a sus consejeros, a sus hermanos y a ella misma. Parecía más cuerda, más enfocada y más normal, sin volverse loca con sueños de piel y de caricias que no son propias de los suyos.

Entonces todo estalló. Un mal rato, un mal entendido, una sinrazón fue convertida en una guerra. Dos civilizaciones se enfrentaron y destruyeron. Se dijeron y se pensaron cosas que incendiaban campos, arrasaban con vidas, contaminaban océanos. A ella le tocaba dirigir el combate y lo hacía con rabia y con obsesión. Sin preguntarse a qué se debía ni cuál era su bandera.

Cansada de guerrear, fue a visitar al viejo consejero isleño. Ashtok, dime – gimió ella- cómo hago para detener lo que he causado. El hombre – que ya no era tan viejo, ni tan hechicero, ni tan isleño- la miró profundamente a los ojos y ella conoció la respuesta.

 Cuando él recibió la nota que provenía del castillo odiado y temido, que había devastado a su pueblo, agotado a sus soldados y cercenado sus riquezas, no podía recordar la cara de ella con claridad. En sus recuerdos era solo una nebulosa, una mentira, un “en qué estaba yo pensando” (un “menos mal”). Miró la nota con desprecio, (debe ser una trampa… y aunque no lo fuera), y la lanzó al fuego. Intuyendo que la guerra había acabado y la vida empezaba de nuevo.

 Al atardecer, en una habitación del castillo, una mujer dejaba de sentir la energía extraña que la llevó al desvarío. Esa tarde dejó de sentirlo en el ambiente y respiró el aire de la libertad. Algunos dicen que caía una lágrima en su rostro mientras vaciaba de rosas el lecho que ella misma preparó. Al salir, sopló una vela. Estaba oscuro.

Escrito por emevecita

Enero 30, 2009 a 12:24 pm

Ex Cathedra

con un comentario

“Cuando el Papa habla desde su silla o cathedra de autoridad, como cabeza visible de todos los cristianos, respecto a ciertas materias, sus enseñanzas no dependen del consentimiento de la Iglesia y son irreformables. El Concilio Vaticano I expresó en 1870 así el dogma de la Infalibilidad papal: «El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables.» (Constitución dogmática Pastor Aeternus, Cap 4)

Tres condiciones deben reunirse para que una definición pontificia sea ex cathedra: (Según el Catecismo ·891)

  1. El Papa debe hablar “como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos”. (Si habla en calidad de persona privada, o si se dirige solo a un grupo y no a la Iglesia universal, no goza de infalibilidad.)
  2. El Papa “proclama por un acto definitivo la doctrina”. (Cuando el Papa claramente expresa que la doctrina es definitiva, no puede cambiar.)
  3. El Papa habla “en cuestiones de fe y moral”.

Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Ex_cathedra

 

 

Cuando era chica alguien me contó esta historia:

 

En el Congreso Mundial de Curas se juntaron en el descanso tres curas: uno irlandés, uno norteamericano y uno peruano. Ese día hablaban sobre cómo hacían para repartir las limosnas.

 

El irlandés dijo: pues yo le doy el 70% a Dios y el resto para mis gastos personales. El americano un poco más dandy en sus gustos dice “pues yo le doy el 50% para Dios y el resto para mis gastos”. El peruano muy humildemente dijo: yo pongo todo a disposición del Señor.

 

Los otros dos se admiraron de esta muestra de generosidad y quisieron saber cómo lo hacía, para a partir de ahora ser más fieles y seguir el ejemplo del tercermundista. Entonces el peruano les dice: pues yo agarro la canasta de las limosnas y la pongo a disposición de Dios: lo que agarre Dios es para Él… y lo que queda, para mi.

 

 

Yo no sé, pero cuando me hablan de infalibilidad papal siempre me acuerdo de esta historia… ¿por qué será?

Escrito por emevecita

Enero 28, 2009 a 2:23 pm

Verdades Amargas (sobre ganar dinero en internet)

con 11 comentarios

Algunas verdades que NADIE TE VA A DECIR sobre ganar dinero en internet, negocios on line y demás:

1. No se puede ganar mucho dinero por internet porque nadie quiere comprar nada en internet ¡todo lo quieren gratis! y encima te quieren dar trabajo con consultas privadas que quieren que se las respondas ¡gratis!

Por eso los que dicen ganar dinero nunca responden correos privados y suelen ganar dinero vendiendo publicidad porque los links de afiliados no dan para más.

2. El trabajo es mucho y requiere conocimientos técnicos mayores al promedio.

3. Quien no le da mucha vueltas se conforma con “propinas” y luego se la pasa amargándose porque no le regalaron los 5,000 millones que iba a ganarse haciendo click… ¡vaya!

¿eso puede cambiar?

Sólo si nosotros mismos valoramos el trabajo de los otros y dejamos de buscar sólo cosas gratis (si no inyectas dinero en la economía ¿cómo vas a recibir dinero?).

Yo ya inyecté mucho…

Pero estoy enojada con los cientos de personas que se beneficiaron de mi trabajo y no aportaron nada a una persona que lo necesita.

Así que a partir de hoy nada gratis y todos se van… a donde deben estar.

(sí, estoy enojada con ustedes que creen merecer todo y no son capaces de dar una mano a otros seres humanos… ¡yastá!) y al que le caiga el guante, que aguante.

Escrito por emevecita

Enero 27, 2009 a 9:51 pm