Hombre Sepultado


Hay un dicho que dice “hombre casado, hombre sepultado” que no sé si lo repiten las monjas en el colegio para que nosotras (las futuras culpables del pecado masculino) lo tengamos claro y no nos fijemos en hombres casados.

Mi abuelo tuvo un hijo extramatrimonial, un chico muy bueno al que conocí. Lo gracioso del asunto (depende del sentido del humor que tenga uno) es que mi abuela no se enojó con su marido sino con la “mujer esa que si la veo por la calle la despellejo” y con la pobre e inocente criatura.

Y este tema (el de mi abuelo) me ha hecho siempre pensar en el asunto aquel de ¿quién tiene la culpa? ¿quién hace el daño? Para mi la respuesta es muy simple ¿quién prometió fidelidad hasta la muerte ante Dios y ante los hombres? ¿quién hizo creer que iba por lo menos a intentarlo y que cuando las papas quemen (en la salud y en la enfermedad… en la riqueza y en la pobreza) iba a estar siempre al lado de aquella persona que en ese momento se lo merecía todo?

Pues eso, para mi es muy claro que el culpable y único responsable del daño y de la ruptura de su hogar es aquel que está ligado por un juramento que hizo en pleno uso de sus facultades mentales y con su plena voluntad. En resumen, el único que merecía ser despellejado era mi abuelo. (Hay mujeres casadas que son infieles y para ellas aplica el mismo cuento).

Entonces, ¿qué papel juega la “otra”? Pues uno muy triste. La “otra” sólo puede ser una mujer que no se toma en serio a sí misma y que acepta ser plato de segunda mesa, acepta que lo suyo va en secreto, acepta que su hombre sólo la quiere en la cama y no en las malas, acepta que no sirve para ser la primera, principal y única. Es una mujer que no se ama y que por lo tanto no sabe amar y que lo más probable es que sufra mucho. Pero eso no la hace una “puta destruye hogares”. Ya que -hemos dicho- el que destruye su hogar es aquel que hizo la promesa de tener uno y mantenerlo mientras le dure la vida.

Razones por las que yo he sido nunca “la otra” (en tiempo pasado):

1. Por la convicción de que una sería la culpable de romper un hogar y de hacer sufrir a otra mujer inocente.

1. (Si, comparte el primer lugar porque se dan las dos razones a la vez) Por falta de propuestas: nunca se me ha presentado la oportunidad de probar mi teoría.

Razones por las que yo no podría ser “la otra” (en tiempo presente):

Concurrentes con la falta de propuestas y por ende la falta de posibilidad de probar mi teoría, están estas razones

1. Soy muy linda y salgo bien en las fotos y quiero tomarme muchas fotos con mi hombre.

2. Soy muy gritona y reclamona y a un amante no se le puede gritar ni reclamar, para eso Dios ha inventado los novios formales y los maridos.

3. Me fascinan las fiestas familiares y siempre que hay una quiero mi mesa llena de primos, tíos, sobrinos, suegros, hijos, etc., etc.

4. Me gustan la cosas claras (y el chocolate espeso) y cuando tengo dudas sobre la otra persona, sufro mucho. No podría estar tranquila con un hombre que le miente a su mujer porque pensaría todo el tiempo ¿y si también me miente a mi?

5. Porque los hombres casados usualmente están muy maltrataditos por la vida y a mi me gustan guapos.

Seguiremos con las elucubraciones sobre el tema. Bienvenidas sean las experiencias en primera persona.

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4 comentarios en “Hombre Sepultado”

  1. Interesante punto de vista … entonces visto así, o los votos matrimoniales deberían ser cambiados o la institución misma del matrimonio no tiene validez (si yo no soy capaz de sostener mi palabra, preferiría no darla) o en todo caso, no veo mal que exista el divorcio.
    Lo que no me atrae es el engaño, ya sea por las secuelas que el de mi abuelo dejó en mi familia o ya sea por una razón más práctica: si le miente a ella ¿por qué no me va a mentir a mi?
    Eso no quiere decir que los hombres o mujeres infieles sean mejores o peores que yo, eso quiere decir que mi opinión personal es que una mujer o un hombre solteros que busquen el amor verdadero perderían su tiempo siendo amantes de personas casadas por muchas razones. Ya he dado las mías.
    Eso de decir que los otros son hipócritas, ¿no es también juzgarlos? Hay que tener cuidado porque a veces el acusado se vuelve juez y comete los mismos errores … mejor es que los juicios de valor de las actitudes de cada uno los hagamos cada uno en la intimidad de nuestra conciencia y los valore con imparcialidad un Ser superior..

  2. Yo quisiera ser la “otra” de un millonario…asi me complace en todo para no fastidiarlo ni reclamarle nada. dejo de trabajar, tengo mi buena casa, buenas tarjetas, hago vida social.
    Ojo, pero la “otra” de un millonario, no de un hijo de vecino cualquiera. Porque ya que se “peca” se peca con gusto.
    :)D

  3. Annie tú siempre me haces reflexionar… es cierto, si el tipo es millonario o uno de esos jeques dueños de pozos de petróleo, me da una tarjeta platinum sin límites, una casa de sueño en una isla, en fin, cositas normales a las que todas aspiramos a lo mejor cambio de parecer…
    Thanks!!!

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