El Poder de la Intención III


Para los escépticos y aquellos a los que a veces se nos “bajan las pilas” un par de videitos. El primero es largo y el segundo corto. Ambos son pruebas del poder del pensamiento humano. ¿Te animas a hacer la prueba en tu propia vida? Yo sí.

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10 comentarios en “El Poder de la Intención III”

  1. No tenía ni idea de que existia algo así ni del nombre de ese profe japonés.

    Para comparar versiones: http://www.masaru-emoto.net/spanish/sindex.html

    Al leer ambas cosas, mi alma me dice: el que escribió en wikipedia no pone sus datos y se le nota un enojo y resentimiento contra emoto que no puede haberle hecho daño alguno, las investigaciones de Emoto no deberían causarle tanta antipatía porque finalmente están dadas para hacernos sentir mejor a los otros humanos.

    Al leer a Emoto y los consejos que da, entiendo muy bien de lo que habla y el por qué nunca lo van a “tomar en serio” los cietíficos y entiendo menos el afán de los científicos por “tomarse en serio” cosas que no están para ser entendidas con ese tipo de inteligencia.

    Yo creo que si algo nos da paz, alegría y buena energía definitivamente es bueno.

  2. Estoy de acuerdo contigo. Con sus “procedimientos”, el bueno de Emoto no hace daño a nadie, no genera maldad, ni provoca muertes ni efectos nocivos para el planeta (a diferencia de la mayor parte de los científicos; dato que nunca nos dicen: más de la mitad de los científicos del mundo están trabajando directa o indirectamente para la industria armamentística).

    ¿Que puede estar influyendo en lo que él mismo obtiene? Puede ser, pero como bien dices, el resultado es benéfico.

    Hay un experiemento realizado con arroz que es fácil de reproducir en casa, ¿lo has visto?

  3. Tu cultura me sobrepasa. No he visto el experimento con el arroz. Pero a mi me ha ido muy bien con el agua… por lo menos me siento mejor y mi hijo ¡ha dormido!!!

    Luego contaré más cosas.

    Sobre los científicos sería mejor no hablar. ¿Y aquellos que experimentan medicinas no aprobadas aún con enfermos del tercer mundo y si se mueren no pasa nada y si se curan perfecto, la mandan a la FDA y la aprueban y la venden a los del primer mundo que pueden pagarlas porque para los del tercer mundo son precios inaccesibles? La “moral” de los “científicos” me preocupa. Prefiero un mundo con más Emotos y menos “científicos”.

  4. Buff, supongo que habrás visto/leído la película/libro El jardinero impaciente. Pensé que no me gustaría, pero es sobrecogedora… 😦

    A ver si te encuentro un vídeo sobre el arroz.

  5. A raiz de un comentario sobre agua diamantina, busque en google y llegue a Buena siembra, lo que me llevo a Emoto y recorde algo en tu blog, que estoy leyendo y es un ejemplo sorprendente y una parte de lo mucho que hay sobre energias.
    Creo que si nos pasamos la vida yendo de uno a otro tema (lo que me pasa seguido), al no profundizar sobre lo que nos toca en suerte aprender y experimentar, (que debe llevar buena parte de nuestro tiempo) para luego transmitirlo enriquecido con nuestras experiencias, es como creo que lo dice en la biblia, no haber hecho lo que se debia con los talentos o conocimientos recibidos, pues muchisimas personas no tienen la oportunidad de acceder a ellos y seguramente es tarea de los que como vos van descubriendo estas cosas a traves de la red, el difundirlas y tener muchas herramientas para oponer a las energias negativas globalizadas a traves de los medios de comunicacion y de la propia internet.
    Voy a experimentar con los alimentos guardados en la heladera poniendo adentro un parlante que reproduzca tanto musica que produzca armonia, como sonidos de pajaros, de agua y oraciones para mis seres queridos con las mejores intenciones para que tanto los liquidos como los alimentos solidos que tienen gran parte liquida vayan enriqueciendose y energizen positivamente el organismo,
    para asi llevar a algo concreto en la vida de cada dia lo que personas como Emoto van descubriendo y contribuyamos a formar la masa critica de buena energia para el bien del mundo y no quede todo en lecturas que nos conmuevan y sorprendan y se sequen en nosotros sin dar ningun fruto.

  6. Me parecio oportuno citar lo siguiente:

    Causas y consecuencias de la adicción a la infelicidad

    De muchas maneras la gente se pone impedimentos para poder ser la persona que querrían o para tener la vida que realmente desean. Si usted se reconoce a si mismo en una o más de las siguientes situaciones, entonces, en cierto grado, usted es un adicto a la infelicidad. Queremos subrayar que la adicción a la infelicidad afecta a distintas personas de distintas maneras. Sus consecuencias pueden ser relativamente menores o pueden ser importantes y limitadoras; pueden afectar a un solo aspecto de la vida o pueden estar presentes en todos los momentos del día a día de una persona.
    Situación: Soy incapaz de mantener una resolución, ya sea una determinación para perder peso, para controlar mi genio o para terminar mi trabajo a tiempo. Un ejecutivo de publicidad nos contaba: «Aunque mi médico me ha dicho que pierda peso porque tengo la tensión alta, no puedo hacerlo. Pierdo unos cuantos kilos y los recupero inmediatamente».
    Situación: Me siento desolado y me resulta difícil remontar cuando las cosas van mal. Una mujer nos confesó: «Cuando mi jefe me hizo una crítica un viernes sobre un informe que había preparado, no conseguí olvidarme de sus palabras. Me sentí machacada y avergonzada todo et fin de semana, y casi no pude ni hablar con otros miembros de mi familia. Sabía que era una reacción exagerada, pero no podía evitar et sufrimiento que sentía».
    Situación: Fracaso cuando todo indica que voy a vencer; justo cuando et éxito por et que he luchado sin descanso está a mi alcance, hago algo para dejarlo escapar. Un estudiante de universidad nos conté que había estado trabajando sin descanso para terminar un trabajo y, et día de entrega, se lo dejé olvidado en su habitación; como consecuencia, se le rebajó la calificación cuando hubiera podido obtener una calificación muy alta.
    Situación: Consigo éxito y luego lo pierdo. Un jugador de tenis profesional vino a vernos porque solo podía jugar bien hasta que conseguía una ventaja considerable sobre su oponente. Entonces cometía errores espontáneamente y perdía el partido o tenía que poner un esfuerzo tremendo para salir del agujero que había cavado para sí mismo.
    Situación: Consigo un objetivo por el que he trabajado muy duro, pero me doy cuenta de que no puedo disfrutar de ello. O bien no parece tan importante como antes cuando estaba intentando lograrlo, o me empiezo a centrar en algún otro deseo insatisfecho. Un abogado que conocemos disfrutaba trabajando las 70 horas a la semana que necesitaba para llegar a ser socio de la firma para la que trabajaba. Sin embargo, inmediatamente después de convertirse en socio, se empezó a sentir aburrido y ansioso al trabajar de abogado y empezó a pensar seriamente en cambiar de profesión.
    Situación: Me resulta difícil tener relaciones cercanas y significativas. Una mujer que conocimos siempre acababa teniendo relaciones con hombres que querían un compromiso menor que ella, con el resultado de que a menudo se sentía herida y rechazada. Un hombre que nos visitaba habitualmente elegía parejas y amigos que eran despectivos, adictos a distintas sustancias o que con seguridad le iban a hacerse sentir mal.
    Situación: Cuando encuentro a alguien que se preocupa por mí tanto como yo me preocupo por él, tiendo a crear conflictos y acabo destruyendo la relación. Un contratista se pasó muchos años buscando a la mujer de sus sueños. Cuando finalmente la encontró, disfrutó de un breve periodo de relación verdadera. Luego empezó a discutir con ella sobre cosas insignificantes, como qué película ver o su manera de vestir. Vino a pedimos ayuda antes de echar a perder la relación totalmente.
    Situación. Nunca puedo hacer bien mi trabajo o terminarlo a tiempo: a menudo pospongo las cosas para más tarde; me resulta difícil concentrarme; me cuesta trabajo ser minucioso; me resulta embarazoso cumplir los plazos acordados.
    Situación. Trabajo demasiado y no me permito tener tiempo de ocio o pasar tiempo con mi familia. Un contable vino a pedirnos ayuda porque estaba llegando el momento de retirarse y se había dado cuenta de que estaba aterrorizado al pensar en todo el tiempo libre que tendría por delante. Casi no había disfrutado de ningún día descanso en su trabajo porque se sentía inquieto y ansioso cuando no estaba trabajando.
    Situación: Las actividades que más me gustan implican riesgo. Me preocupa tener un accidente, pero no puedo dejar el placer que obtengo con este tipo de actividades. Un ávido corredor de motos vino a vernos porque había estado cerca de la muerte varias veces; su mujer estaba a punto de dar a luz a su primer hijo y quería poder llegar a verlo. Aun así se encontraba atormentado porque estaba convencido de que no podría sentir de ningún otro modo la emoción que sentía cuando corría.
    Situación: Frecuentemente siento que me invade el desasosiego. Una mujer de negocios vino a vernos porque a menudo, sin ninguna razón aparente, se sentía ansiosa y deprimida.
    Situación: Nada me apasiona y me pregunto: «¿De qué trata todo esto?». Una mujer iba de trabajo en trabajo, de relación en relación, de actividad en actividad, buscando sentirse plena y con un objetivo en la vida. Cuando vio que seguía sintiéndose insatisfecha, vino a vernos.
    Situación: He sufrido importantes pérdidas personales de las que no me puedo recuperar. Una mujer, cuyo marido había muerto en un accidente de coche tres años antes, vino a vernos porque seguí deprimida y llorando diariamente.
    Situación: No puedo regular mis apetitos (por la comida, la bebida, el juego, el sexo, etc.). Un fotógrafo vino a nosotros a través de su mujer porque se pasaba la tarde bebiendo una cerveza tras otra. Nos dijo que era la única manera de relajarse después de un día de duro trabajo.
    Si usted se ha enfrentado con estas o similares dificultades, entonces ha experimentado de primera mano cómo funciona la adicción a la infelicidad. En las páginas siguientes le mostraremos primero con más detalle por qué y cómo la adicción a la infelicidad puede estar saboteando sus buenas intenciones, sus elecciones positivas y su equilibrio interior, y después describiremos las estrategias que harán que pueda superar esta adicción y elegir la felicidad de una vez y para siempre.

    De:
    http://buenasiembra.com.ar/salud/terapias-alternativas/adictos-a-la-infelicidad-996.html

  7. Este mensaje me llego hoy y lo quisiera compartir en este blog.

    Salud y Buenasiembra!

    Hola. Te escribo para compartir un mensaje.
    Sin importar dónde te encuentres, mi corazón te abraza en la luz del Sol :
    Julio

    (Por Julio Andrés Pagano)

    Sólo debemos fluir con el río de la existencia.

    Formo un majestuoso corazón, con el fraternal sonido de este mensaje, para que sientas el latido de la sublime luz que ahora te envuelve. No intentes comprender estas palabras a través de la razón, pues vibran en otra frecuencia que tu alma reconoce. Mi espíritu pulsa estas letras doradas, que viajan hacia tu espacio interior sagrado, para que la intensa espera no resquebraje tu confianza en el inminente despertar humano. Animo. Todo llega.

    Aunque a veces no lo recordemos, también vinimos con la intención de aprender y eso seguimos haciendo. Estos son momentos especiales, en donde uno descubre nuevos niveles de comprensión gracias a las vivencias. Por increíble que parezca, en el camino de ascensión siempre hay una vuelta de tuerca más, que nos permite reconocer la infinita sabiduría que fluye por el mágico entramado de la escuela de la vida, donde todo enseña.

    ¿Suponíamos que habíamos desarrollado el temple necesario como para saber esperar? Una cosa es aguardar en un contexto armónico, sin mayores sobresaltos, pero otra muy diferente es aprender a esperar en el límite de nuestras fuerzas, en medio de un contexto agitado y hostil, donde todo transcurre con demasiada celeridad. No desesperes. Estas aleccionadoras instancias liman las impurezas y dan un atractivo brillo a la constancia.

    ¿Comprendés por qué se remarcaba tanto la importancia de haber encarnado en esta era?
    En este tramo final, una a una caerán nuestras supuestas verdades a medida que nuestros cuerpos se abran –a través del amor- hacia las dimensiones más profundas de nuestro Ser. No temas. Sé que cuesta reconocer que pronto te reirás del punzante eco mental que hoy te aturde al reprocharte que tal vez todo fue en vano, por eso insisto en que confíes.

    Sentite en paz. Hiciste lo necesario. Tus manos están vacías. Diste aquello que traías para ayudar a humanizar.
    Ahora es tiempo de una paciente espera activa, donde ya no serás consciente de tu fecunda entrega, pues forma parte de tu naturaleza cristalina. Recapitular cada experiencia te permitirá descubrir el hilo invisible que todo lo unió, dando sentido, incluso, a las pequeñas cosas que en su momento nada parecían tener con tu vida.

    Este cálido y vibrante corazón que hoy te ha abrazado, es el signo irrebatible de una naciente humanidad, más sensible y despierta.
    Sus bellos latidos te recuerdan que los últimos pasos de un desafiante camino siempre parecen eternos, pero es sólo una ilusión.
    No olvides que con tu sonrisa se multiplica la alegría que nutre la esperanza.
    Sigamos aprendiendo, con fe y entusiasmo, bajo la hermosa luz del Sol. Animo. Todo llega.

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