Mis Cibernovios y yo (3)


Hay días en que una amanece necesitando “un susurro, un beso de buenas noches, el amor de un ángel en mi vida…”, hay días en los que uno se siente especialmente sola, con ganas de conversar con un igual, con alguien que te preste su hombro y su oreja… hay días así, yo no sé si a todo mundo le pasa, pero me pasa a mi: yo tengo esos días.

Un día de esos estaba por aquí, sola, detrás de la pantalla, quizá llorando – como hoy- porque tengo tantas cosas que contarle a “alguien especial” y no hay nadie que se sienta tan especial en mi vida… y de pronto se me ocurrió (ahora ya no se me ocurre) una idea loca: entrar en una página de buscar parejas. Tenía un nombre tipo esotérico, almas gemelas o soul mates o algo así.

No es que sea racista, pero lo soy. Sin maldad eh… solo que los hombres que llaman mi atención son los de piel blanca y cabello oscuro, siempre ha sido así. Ese día pues, entré en la web a buscar parejas de otro país

En el mío hay pocos chicos de esos buscando pareja, y quienes buscan pareja prefieren una rubilinda piernas largas y no a mi… ¡¡¡si alguien me prefiriera a mi no estaría sola!!! (obvio).

Lo conocí, me hizo reir, tenía un problema de amores (quién no) y conversamos mucho: nos “enamoramos”, fue encantador. Me parecía tan guapo que la diferencia de profesiones, de espectativas y de sueños era nada para mi escaso seso…

Por primera vez en mi vida estaba revisando en serio los requisitos para cruzar el charco (ya se sabe que no nos reciben con los brazos abiertos y hay que hacer una serie de papeleos que siempre me ha dado pereza si quiera intentar). Y un día de esos me dijo que lo dejábamos allí porque se había acostado con alguien y quería intentar algo con ella.

Me dio pena, pero se me pasó muy rápido: ya no me acuerdo mucho de los detalles, pero sí, mi sevillano encantador forma parte del repertorio de mis cibernovios. Aquí una canción.

(y bueno, de algo tenía que escribir y quería poner esta canción)…

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4 comentarios en “Mis Cibernovios y yo (3)”

  1. Algunas veces hago un ejercicio de imaginación y me veo solo. Entonces siento un vacío enorme. Físicamente, hasta me recorre un escalofrío. Regreso a la realidad y doy gracias por no estar solo. Entiendo lo que sientes. Unos días se te agudizan más los sentimientos que otros. A todos nos pasa. Lo mismo que el incontrolable subconsciente. Te deseo lo mejor en el terreno amoroso y profesional, aunque este ciberpañuelo no alcance a enjugar tus lágrimas.

  2. No es racismo, yo te entiendo, a mi, más que blanquecinos me encantan los morenos…aquí en España decimos que “para gustos colores” jjaja…
    Bah, bromeo con esto a ver si te saco una sonrisita…
    No estás sola…pero te sientes sola…¡qué malo es eso!
    Tienes que empezar por ahí, por no sentirte sola ni siquiera cuando lo estés fisicamente. Cuando te encuentres más a gusto contigo misma que con nadie, entonces es cuando aparecerá ese alguien que ni te esperas…
    ¡A mi me pasó! Es por eso que ahora soy “una perrita feliz”.
    Un besito preciosa.

  3. Querida Margarita:
    Sé como te sientes, que aunque se esté casada hay días en que me siento igual que tú, si además a eso unimos la nostalgia de tener a la familia lejos ya ni te cuento. Fijate que ayer, yo estaba bastante apenada porque era el cumpleaños de mi padre y no pude estar con ellos… En fin… y es que a veces sólo calma el espíritu llorar un poco, y eso fue lo que hice. No desesperes que cuando menos los esperes el amor llegará, y será lo que siempre buscaste. No es solo una frase o un deseo, recuérdalo.
    Dicen por aquí que cuando tienes una pena o un mal de amores, los sevillanos/as son los mejores compañeros para reir y olvidarse de las penas. Tú debes saberlo por tu amigo José Antonio??.
    Espero haber arrancado una sonrisa de tu rostro, sino prometo que lo intentaré mañana…
    Ah! eso de que en España no nos reciben con los brazos abiertos, no se puede generalizar. A mí me han recibido super bien.
    Muchos besos a la distancia.

  4. Para los tres, gracias, el post obedece a una filosofía que sew resume en esta anécdota:

    “Un conferencista hablaba sobre el manejo de la tensión. Levantó un vaso con agua y preguntó al auditorio:

    – ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?

    Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos. Entonces el conferencista comentó:

    -No importa el peso absoluto. Depende de cuánto tiempo voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré un dolor en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia. Y es exactamente el mismo peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo.

    Y concluyó:

    -Si cargamos nuestros pesos todo el tiempo, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez más pesada. Lo que tienes que hacer es dejar el vaso en algún lugar y descansar un poco antes de sostenerlo nuevamente. Tienes que dejar la carga de lado periódicamente, ¡De la forma que sea! Es reconfortante y te vuelve capaz de continuar. Entonces, antes de que vuelvas esta noche a tu casa, deja afuera el peso, en un rincón. No lo lleves a tu casa. Mañana podrás recogerlo otra vez, al salir.”

    🙂

    Besos a los tres y sí, me han hecho sonreir… aunque he de decirles que ya había sonreido varias veces en el día jajaja…

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