Toy Nojada…


Le decía el otro día a mi “guía” (por el momento, un amigo argentino moderador de un grupo)… que sentía mucha rabia en el corazón, no sabía bien por qué, simplemente amanecía furiosa…

 

Me dijo que era natural porque esa era la energía predominante en el planeta, la gente está como enojada, peleando por todo y yo tiendo a ser muy perceptiva de las energías ajenas y, bueno, esas cosas pasan cuando suceden. Traté de calmarme con algunos ejercicios espirituales.

 

La cosa mejoró al final de semana y empecé a buscar solución a una relación que yo daba por rota debido a mi rabia (me inventé ideas rarísimas y producto de ellas, me enojaba yo… visto así es muy divertido).

 

El problema es que al darle solución a esto que cuento, reviví algo que tenía “en el desván”. Algo que no pude curar y que no me interesaba curar… pero que de repente se volvió un atentado contra mi “ego”, que ya se sabe que es un niño pequeño al que hay que tratar con cariño porque sino se siente herido.

 

Explico: para resanar mi relación con un hombre genial (arruinada por mi), acudí a un amigo experto en estas lides. Mi problema es que aunque pase el tiempo este “experto” piensa que yo muero por él. Y yo lo veo y lo vuelvo a mirar y digo ¡cómo se le ocurre eso!! Y entonces me enojo mucho porque no importa la que yo diga o haga, él sigue pensando que muero por sus huesos y me es imposible olvidarlo (a eso se llama autoestima alta).

 

Bien, es verdad que me gustaba mucho algunos años atrás. En la actualidad no es tan atractivo y no es mi tipo, pero en el pasado lo encontraba guapísimo. También es verdad que he tenido dudas sobre si acceder o no a un comercio carnal con el susodicho (es la versión fina), no por amor sino porque llevo casi 4 años en abstinencia (¡¡¡!!!!!!!!) y el tipo tampoco está mal y una no es de piedra (que lo que menos me faltan es ganas). Pero nunca ha pasado por mi cabezota el tener una relación con él. No me conviene, no me gusta, no es lo que yo quiero. ¡Y él sigue pensando que muero por sus huesos y yo me enojo mucho por eso!

 

Lo curioso es que siento mucho afecto hacia él. Y me hubiera gustado que un día deje de pensar que es irresistible y se de cuenta que soy una amiga genial y se abra y me trate como tal. Pero, a pesar de mis esfuerzos, ese día no ha llegado y hoy…

 

¡Hoy no tengo paciencia!

 

En otras palabras, vuelvo a dejar en el desván algo que debió quedarse allí… porque para curar una relación de amistad de dos, se necesitan dos… sola no pude y ya no me provoca intentar de nuevo… qué pereza.

 

Que hay mucha energía enojona por allí y yo no puedo estar albergando más de ello en mi corazón.

 

Y pensar que soy como Alfonso cuando dice que la cosa es tan fácil: mirarse, decirse “oye, me equivoqué, perdona” y listo el pollo.

 

Alas y buen viento y que las cosas caigan por su propio peso cuando tengan que caer… y si tienen que caer. Que hoy… me refugio en la piel que me gusta y me olvido del mundo 🙂

 

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