Feliz Día Mamis


Patricia conoce al amor de su vida, a pesar de las advertencias de la gente que la rodea (envidiosas de su “felicidad”) se casa con él, a pesar de las advertencias del médico y con plena confianza en la sabiduría divina, procrean. El niño vino con muchos problemas de salud. El amado es el primero en abandonar el barco. Queda ella al frente, con su decepción, su fé y su hijo. Se para delante de la tormenta que le viene encima, sopla más fuerte, cree más, ama más. El niño que no debía sobrevivir la primera infancia ha crecido y cada día va mejor. Sólo a ella se lo debe…

Mariana deja todo por amor y sigue a su marido a donde él vaya. El trabajo del marido le demanda constantes viajes, dejando a Mariana y a los dos niños cerca a su familia. La familia la detesta y no deja pasar oportunidad de convencerlo de abandonarla a ella y a los niños. El pequeño está enfermo y con mal diagnóstico, le dicen que aspire a que aprenda a leer y esto sería ya un milagro. Del brazo de su marido, celebrando sus 30 años juntos y amándose, aplauden llorosos la graduación del pequeño. Ella se paró frente al destino, y ganó.

Lorena tiene mucha edad para ser madre, a pesar de ello decidió serlo porque lo siente desde el fondo del alma. El niño nace con problemas, la familia del marido la culpa a ella y logran separarlos. Ella, sigue de pie, sin dudar y sin caerse. El nene logra ya casi caminar solo, nadie lo pudo siquiera imaginar. Es un milagro, dicen.

No sé si son milagros, sólo sé que Patricia, Mariana y Lorena, son madres, y sólo han hecho lo que cualquier madre haría.

No hace falta ser heroina para ser madre, basta tener instinto, basta simplemente amar.

Feliz día de la madre, a todas las Patricias, Marianas y Lorenas y a todas las demás, cuyas historias llenan nuestros días.

No pienso que las mamás solteras seamos padre y madre, con ser madres totales, básicas e instintivas, ya nuestros hijos lo tienen todo…

te quiero más que a mis ojos

te quiero más que a mi vida,

más que al aire que respiro,

y más que a la madre mía…

que se me paren los pulsos, si te dejo de querer,

que las campanas me doblen, si te falto alguna vez…

 

Gracias mamá porque a mis 34 todavía te desvelas para traerme un té caliente que cure y alivie mi tos… (en tu voz  esta canción es la más linda del mundo)

 

 

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