Carta de Despedida…


Lima, Mayo de 2012

Querido amigo,

Sin darnos cuenta ha pasado más de un mes de esa mañana en la que una nota múltiple del (cuándo no) facebook, me avisaba de tu muerte. De esa mañana en la que nuevamente pensé que se trataba de una broma, como lo pensé más de diez años atrás cuando un amigo nuestro, tenor, como tú, dejó este mundo sorpresivamente, como tú.

Al final de tu vida casi ni nos veíamos, fuimos muy amigos, siempre nos dijimos las cosas de frente, y con una confianza enorme, como si nos hubiéramos conocido toda la vida. Es que conocerse desde los 17 hasta los 21 parece toda la vida. Pero tanta sobreexposición en el facebook (cuándo no) nos había alejado, mucho, demasiado.

No quiero pensar en esa mañana, no quiero pensar en esa noche. He peleado ya con tu recuerdo por razones que tú sabes. Y sin embargo si “nadie sabe el día ni la hora” por qué pelear. Era el día. Era la hora.

Ayer estaba en una mesa de un restaurante sanisidrino, esperando a una amiga de los dos y de pronto sentí el deseo de llamarte o mandarte un sms a decirte “estoy con fulana”, fue un chispazo, medio microsegundo, en que una parte de mí pensó que seguías vivo. Y aún me podrías contar la historia de tu último (o penúltimo) amor. Como siempre, como todo el tiempo.

Éramos tan diferentes; los dos curiosos, yo queriendo saber siempre un poco de todo y tú mucho de todo; los dos canturreadores, yo escondida con miedo a mi propia voz y tú formando una banda para presentarte ante el público; los dos buscamos el amor, yo sentada en casa esperando a que toque la puerta y tú yendo a buscarlo, quemando naves, arriesgándote y construyendo; los dos nos respetábamos y admirábamos, yo lo dije muy poco, tú siempre que podías.

Recuerdo haberte dicho que nunca iría a ver una peli de miedo y terminar sentada contigo en un cine preguntándome cómo acabé yo allí, muriendo de miedo. O tomándome un taxi para ir al peligroso puerto de El Callao porque me tenías una entrada para una ópera, la primera de mi vida, que la disfrutamos juntos canturreando como chiquillos “la donna e mobile” y yo te decía que era una canción muy ofensiva para las mujeres, y tú te reías diciendo que era yo la que la canturreaba y yo te decía que qué querías si yo soy así de contradictoria y tú ya me conoces.

Me conocías bien. Me alegro de haberte dicho muchas veces GRACIAS porque salvaste mi vida, cuando yo estaba hundida en la depresión, me dijiste en un correo “mira esta web y dime si lo que dicen es cierto”, dos días después, sin dejar de llorar liberada, salvada, te dije “es cierto. GRACIAS. Me salvaste la vida”. Nunca lo entendiste completamente, pero me ayudaste con tu respetuoso silencio.

Y ahora, en tu memoria… quiero guardar silencio. No digo tu nombre, no te hago reproches. Solo esta canción y hasta que nos volvamos a encontrar, quizás en algún abril…

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4 comentarios en “Carta de Despedida…”

  1. Emevé, te acompaño en el sentimiento, más aún tratándose de quien te hizo conocer opuslibros. Descanse en paz y brille para él la luz eterna.

  2. tengo muchos amigos (con O) y redundo: amigOs varones… que son como mis hermanos, mayores o menores, guapos o feos… a quienes quiero y respeto y que me quieren y respetan. Como este que se me fue dos semanas antes de tener 36… la edad que yo tuve al escribirle esta carta…

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