Una lección de geografía y otra que me acaban de dar…


limarequipa

 Como #TodoMundoSabe vivo en Lima, la capital deL Perú. Y me detengo en el DEL porque mi país se llama República del Perú. Así que agradeceré se dejen de decir que soy DE Perú porque NO. Yo soy deL Perú, señores.

Bueno, luego de la patriótica proclama, paso a explicar que en la historia que pegaré a continuación hablan de un viaje a Arequipa. Quiero que se hagan una idea que Arequipa queda en el extremo sur del país. A 1,024.7 km de distancia. El viaje por carretera dura un promedio de 10 horas pero yo he tardado 12, en un bus con velocidad controlada. Es mejor ir en avión que queda a una hora y algo más.

Arequipa tiene  costa, aunque la capital del mismo nombre se halla en la cordillera. Es una ciudad muy conocida en el país, de mucha importancia política y cultural (cuna de varios presidentes, de varias revoluciones y de Vargas Llosa tambien) y es destino turístico elegido por miles, por sus hermosos paisajes y el maravilloso Cañón del Colca que algún día visitaré.

He estado un par de veces en esa ciudad. Doy fe de su belleza y doy fe de lo bien que se come allí.

En el relato que copio también se menciona a Puno. Si miran el mapa que coloco en esta entrada podrán ver hacia la derecha de Arequipa una mancha celeste. Ese es el Lago Titicaca que compartimos con Bolivia. El Lago se encuentra en Puno. Está a aprox. 280 km. al Este de Arequipa y el viaje en bus tarda calrededor de 5 horas. Nunca he visitado esa ciudad la principal razón es que se encuentra a 3.815 metros sobre el nivel del mar y para no morir en el intento debería ir a un hotel cinco estrellas climatizado y con ello me gastaría la herencia de mi hijo y un poco más. Esperamos que alguien me invite. No diría que no.

Toda esta larga, geográfica y aburrida introducción no tiene nada que ver con la historia que me acabo de robar de un boletín oficial de la Dirección General de Adopciones del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Es una introducción que he necesitado hacer para calmarme un poco después de llorar como una Magdalena cualquiera de la emoción que esta historia transmite. Y de la impotencia que se siente saber que hay más niños deL Perú por allí… esperando a sus mamás y a sus papás…

Les dejo la lectura. Tiene final feliz. Pero igual yo necesité un papel tissue…

Olinda nos comparte un extraordinario testimonio como familia adoptiva…

Mi experiencia en la adopción es especial. Luego de vivir momentos duros y difíciles al no poder tener hijos propios, la que tuve vive en el cielo. Un día escuché la noticia de un bebé abandonado y la reportera mencionó que podía ser dado en adopción. En ese momento me dije: “¿la adopción?, ¿por qué no?”.

Investigué sobre el tema, me acerqué a la Dirección General de Adopciones, antes Secretaría Nacional de Adopciones, y conversé con una especialista para conocer el proceso. Me di cuenta que quería ser una mamá adoptiva.

“Presenté mi expediente y el proceso no me pareció problemático ni engorroso. Yo creo que está bien el tiempo establecido porque se está poniendo en juego el destino de la vida de una persona”

En el mes de abril, inicié mi preparación y la evaluación para la adopción. Paralelamente fui conversando el tema con familiares y amistades. Ellos empezaron a vivir conmigo la espera de la adopción.

Cuando me notificaron la Resolución de Aptitud yo ya estaba enterada de la iniciativa de adopciones prioritarias “Ángeles que Aguardan”. Revisé la lista y mi vista se posó en quien sería mi hijita, sabía que era ella; mi corazón así me lo indicó. Presenté los documentos y esperé ansiosa. Me llamaron en diciembre, había sido designada. Era emocionante, lloraba y reía al mismo tiempo, algo difícil de explicar.

Cuando llegué al albergue en Arequipa el encuentro fue emocionante, la vi con su sonrisa tímida, pero denotaba felicidad. Tenía ocho años. Estuvimos un tiempo con la profesional del MIMP y luego quedamos solas, paseamos y nos fuimos de compras.

“Apenas abrieron la puerta del albergue, corrió a mis brazos diciendo: ¡Mamá, te estaba esperando!”

Desde el primer día pasamos momentos muy bonitos y se mostró cariñosa, dulce y tierna.

Al día siguiente ya estábamos más conectadas.

Yo no cabía de la emoción. De retorno a Lima los encuentros con la familia fueron pausados para no abrumarla y permitir que se socialice sin ansiedades, fui aprendiendo a conocerla. Después de un tiempo me preguntó: ¿Mamá cuándo te casas? Era insistente y conversando supe que quería tener un hermanito.

Recordé que en su expediente de designación hablaban de un hermanito, averigüé al respecto. Un día que nos preparábamos para celebrar sus ocho años, me llamaron (…), habían ubicado a su hermanito y no había sido dado en adopción porque recién había salido su Declaración de Abandono. Me preguntaron si yo estaba en posibilidad de adoptarlo.

Para mí fue una emoción muy grande. Estaba preparada para tener una hijita y de pronto tenía la posibilidad de tener dos. Acepté. Tuvimos que hacer algunos cambios en casa y empezó la segunda dulce espera.

Este segundo proceso duro tres meses.

Para la llegada de mi segundo hijo, primero hablé con mi hijita. Cuando le mostré la foto me dijo: -¡Mamá, él es mi hermano! -Sí corazón es tu hermano. -¡No mamá, es mi hermano! -Sí mi amor, es tu hermano biológico y va a vivir con nosotros porque somos una única familia; ella sí recordaba a su hermanito, pero hasta ese momento no se había atrevido a conversar al respecto.

Mi hija era un mar de llanto con mezcla de alegría, recordó muchas cosas. Nunca había conversado sobre su familia biológica y nos tomamos todo el tiempo que necesitó. Al día siguiente, preparamos la nueva habitación y un día antes de viajar dejó algunos letreros: “Hermanito te estoy esperando”, “Todo esto es tuyo”; estábamos muy emocionadas.

Con la llegada de mi hijo empezaron los celos de mi hija. Ella sentía que era un luchar consigo misma, por un lado estaba con su hermanito y por el otro lado tenía que disputarse a la mamá. Yo no lo imaginé. Es importante que los papás y mamás sepan de este tema para que puedan trabajarlo previamente con sus hijos/as.

Yo soy una mamá sola, divorciada, trabajo, tengo el apoyo de una joven que se queda con nosotras en casa, sabe que lo único que quiero es que se dedique a los niños, seguimos una misma secuencia.

Desde el principio hemos conversado del tema de la adopción con mi hijita, “¿mamá, yo soy tu hija? Claro que sí hija. ¿Y por qué no nací de tu barriga? ¿Tengo dos mamás? No corazón yo soy tu única mamá. ¿Y de quién yo nací? Tú has nacido de una señora que Dios permitió que estuvieras en su barriguita pero luego ella se fue al cielo”. Trato de hablarles en un lenguaje claro para su edad. “¿Y dónde está la señora, porqué no la conocemos?”, por un tiempo ella quería bloquear algunas vivencias. “¿Y dónde estabas tú?, ¿Por qué no fuiste antes a sacarme de esa cárcel? ¿Recuerdas que había rejas por todas partes y no podía salir?” Eran parte de sus reclamos, pero para cada pregunta o inquietud siempre hay una respuesta o explicación.

Mi hijita recuerda Arequipa. Ahora quiere ir a Puno para conocer el lugar en que vivió, le he prometido que sí pero más adelante. Está entrando a la adolescencia y espero el mejor momento.

A mi hijo también le he contado su historia a través de cuentos. Ha cumplido 8 años hace una semana y ya empieza con sus preguntas: “¿Y tú por qué me llamas la atención, tú eres mi mamá? Por supuesto hijito, yo soy tu mamá y ahora anda a hacer lo que te digo”.

Él es muy cariñoso, tierno y expresivo. Mis hijos son maravillosos, ambos tienen una sonrisa dulce y expresiva, con una sola sonrisa de ellos cambio un día difícil por uno placentero. Ellos son mi motor y motivo, día a día con verdad y amor se fortalece nuestra familia, saben que soy su mamá y que ellos son mis hijos.

“la adopción para mi es simplemente una forma de ser familia, por amor y decisión, no por casualidad”.

 Fuente: http://www.mimp.gob.pe/boletines/Boletin_dga_27-12-12.pdf

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10 comentarios en “Una lección de geografía y otra que me acaban de dar…”

      1. Lima, Arequipa, Cañon del colca, Puno, El lago Titicaca, Cuzco, Ollantaytambo, Machu Pichu, Iquitos, un par de días en un lodge por la selva a 40Km de Iquitos, así que recuerde de pronto…

      2. Lima, Arequipa, Puno, Cuzco e Iquitos. Has conocido costa – sierra y selva… me has ganado, yo a la selva le tengo terror, no me atrevo a ir.

        Y te falta mucho. Somos muy distintos. Yo soy del norte. A mil km de Lima pero hacia el norte. Otro clima, otra comida, otras caras.

  1. Con tantas historias de tiroteos, corrupción política, desastres naturales, ataques terroristas y miseria uno corre el riesgo de perder de vista lo grande y hermoso que puede ser el corazón de las personas. Gracias por ese rayo de luz. ¡Y por la aclaración lingüística!

  2. Estas historias me dejan el cuerpo mal, aun con final feliz. Yo me críe en un orfanato, que afortunadamente no tenía como meta dar a los niños en adopción, porque los que allí vivíamos teníamos o un padre o una madre o cualquier otro familiar que nos había metido allí porque no podía hacerse cargo, pero que no renunciaba en absoluto a nosotros. Supongo que el saber que alguien a renunciado a ti, por el motivo que sea, te debe hacer sentir un bicho raro. Como niño te debes hacer muchas preguntas y lo malo, es que además te las respondes tú mismo. Ya digo, muy mal cuerpo.
    Un casto beso, limeñita.

    1. A mi me da sentimientos encontrados. Pensar que hay tanto niño abandonado o viviendo así “entre rejas” como dice esa niña. No he vivido lo que tú pero también siento dolor.

  3. Hay prima, llego al cabo del tiempo.
    La historia, que decir. Veo constantemente gente que no tiene hijos y desea adoptar niños e instituciones que solo saben poner problemas. Luego aparecen en contenedores muertos y se llevan las manos a la cabeza.
    Pero mujeres valerosas como estas, que solas sacan adelante a hijos es admirable.
    Besazo y esperemos que volvamos a la rutina. 😀

  4. Las historias de adopciones suelen ser una bonita historia con final feliz, suelen ser, alguna vez no, pero por lo general es darle un hogar m´s o menos normal a niños que carecen de lo mejor, la familia.

    Bonita historia querida mia.

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