Francisco Pizarro: para los iZnorantes (*).


Con cariño, para Miguel… 😉

Pues Señor Gobernador,

mírelo bien por entero,

que allá va el recogedor

y aquí queda el carnicero.

Don Francisco Pizarro, fundador de ciudades, conquistador del Perú. Español, nacido en España, de madre y padres españoles tuvo el buen gusto de casarse con una princesa inca, que es bien sabido que las chicas peruanas somos la cosa más bonita del mundo mundial, esto se dice por decir algo bueno de él. Que luego empiezan las quejas.

El tal Pizarro no fue nunca, digamos, muchacho tranquilo, relajado y de su casa. Nació en un pueblo español cuyo nombre siempre recordaré porque así se llama una de las más bonitas ciudades de esta mi tierra. El tipo nació en Trujillo, pero su Trujillo no es nada comparada con la peruana y colonial tierra norteña. Pero da lo mismo, ese no es el punto.

Decía que el tal Pizarro criaba cerdos en esa su tierra, y un día así de repente como que de pronto se le ocurrió la idea “¡hombre! Que ando acá aburrido en esta tierra pobre, ¿alguien más tiene ganas de ir a conquistar el Perú que me han dicho que hay chicas buenísimas y de paso matarse un Inca o dos, así como para cambiar la monotonía?”. Y bueno, que sí quisieron. Se le juntaron un tal Diego de Almagro y un cura llamado Hernando de Luque. Y otros más que se fueron muriendo en el camino.

Es que antes, los españoles venían un poco fallados, no tomaban vitaminas o no conocían Herbalife yo qué sé. La cosa es que no soportaban unos mesecitos en las selvas panameñas / colombianas con bichos, malaria, fiebres amarillas y cosas de todos los días que estos hijitos de papá encontraban incómodas y de tanto engreimiento acababan muriendo. Y se morían los hideputas.

En fin, que nuestro héroe (o protagonista, porque héroe no es), viéndolos así de flacos, ojerosos, cansados y sin ilusiones  se hartó de verlos  morir de puro debiluchos, hijitos de mamá y mariquitas que eran y les dijo: “basta de cojudeces, se me regresan a Panamá a ser pobres y los machotes y valientotes como yo se me van al Perú a ser ricos y a darle un besito a la linda autora de este histórico y tan documentado relato” (este parlamento es una interpretación del original). Así que con otros 12 (que al final sumaban 13, buena premonición no era) se nos vinieron al sur, a hacerse ricos.

Llegaron y “primero lo primero” se dijeron los unos a los otros. Y claro, lo primero era fundar Piura, porque sabían que servidora (la historiadora que hace este relato) iba a vivir allí unos siglos después y no es cosa de dejarme sin ciudad. Así que se quedaron unos días por ahí disfrutando de unos mangos deliciosos, seguro un cebichito y platos varios con pescados y mariscos que siempre comemos, se tomaron unas pipas (coco verde) fresquitas y recobraron fuerzas que esto de la selva, los bichos y los hostiles nativos les había sentado un poco mal.

Ya recuperados y viendo que todo estaba bueno (y las chicas más buenas), se dijeron unos a otros “oye, ando con ganas de matarme un inca”. Y agarraron rumbo este, subieron a los Andes y en la ciudad de Cajamarca se encontraron con Atahualpa que estaba en plena guerra con su hermano Huáscar (quien 300 años después se convertiría en un buque de la armada peruana que hundieron los chilenos en la guerra, ya se ve que ese no es buen nombre, no lo usen para sus hijos, avisados quedan) y estaba esos días tomándose unos baños termales en esa ciudad comiéndose unos quesitos y unas rosquitas con manjarblanco que tienen ahí.

Y saludos van, saludos vienen, que si esto que si lo otro. La cosa es que agarran a Atahualpa, lo meten preso y logran sacarle oro y plata. Pero viendo que había mucho más oro y más plata de la que jamás en sus vidas imaginaron, se miran y se dicen “oye, aquí me quedo”, y se volaron a Atahualpa. Y como para mantener cerca al enemigo, Pizarro se levanta a la hermana del inca, una princesa que estaba bien rica y que se bautizó y todo.

Muerto el inca y ya dueños de todo se dicen: “ya basta de sonseras, vamos a la capital del imperio”. Van a Cuzco y lo devoran. Lo que antes eran templos empapelados de oro, ahora son piedras desnudas, y así les va. Y se dicen “este clima de los Andes no es bueno para mi salud, y además ¿dónde va a nacer la autora de este relato?” Y así pensando en mí y en la pluma maestra que perennice su hazaña deciden venir a la costa, encontraron una ciudad nativa justo en el centro y se inspiraron y fundaron Lima.

En Lima, Pizarro hace su casa pensando que en alguna parte tenían que vivir y trabajar los futuros presidentes del Perú, cuando los peruanos insurrectos se vuelen a los colonizadores y tomen las riendas de sus destinos en sus torpes y peruleras manos. Y además sabía que la autora de esta crónica algún día iba a trabajar ahí y algo le dejaría a su alma.

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Y nada. Ya instalado, bien casado, bien comido, bien procreado y bien rico dice “me aburro, vamos a matar a Almagro”. Y así se ponen a pelear. Peleas van, peleas vienen. Una espada, Una garganta. Mucha sangre. Mucho ruido…

Ahora dicen quienes trabajan en la Casa de Pizarro que algunas noches, un alma muy vieja aparece por ahí… quejándose de dolor de garganta. Yo cuando estuve ahí, le dejé un naproxeno… por si le apetece.

(*) Este es un relato ficticio basado en hechos reales, si lo que quieres es hacer tu trabajo de historia NO LO COPIES que esto es una farsa, ve a wikipedia o algo.

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34 comentarios en “Francisco Pizarro: para los iZnorantes (*).”

    1. Gracias Inspi. Lo de la postdata no es gratis. Que hace mil años, cuando internet no era tan masivo, colgué en una web dos leyendas sobre la fundación del imperio incaico que copié de un libro que tenía en casa, y lo hice citando la fuente como me enseñaron mis maestros. Años más tarde una hija de una amiga de mi madre le dice a su madre: “la hija de esa señora es la autora de las leyendas, debe ser historiadora famosa”. Ya. Yo por si “las moscas” pongo el aviso. Quién desapruebe su curso de historia del Perú será su problema. 😉

  1. Me. ha encantado la historia. Y desde aquí le doy las gracias a Miguel por invitarme a esta convocatoria que me está permitiendo conocer nuevos amigos. (uh, que formal me ha quedado eso, pues nada, que me alegro un huevo de conocerte). Un beso.

  2. Jaja, muy bueno avisar al final, no vaya alguna criatura a presentar ésto en el cole, eso deberíamos haber hecho la mayoría, aunque con el mío no puede haber confusión, ni pies ni cabeza.
    Me quedo con tu versión, porque estoy casi segura de que allí os explican esta parte de la historia con mucho más detalle e interés que a nosotros aquí.
    Besitos

  3. ¿Quién mejor que tú para ese criterio crítico y bien merecido?, jajajaja.
    Muy bien Marga, me ha gustado tu forma de relatar los trapos sucios de Pizarro.

    Besos apretaos.

  4. “Una espada, Una garganta. Mucha sangre. Mucho ruido…”, jejejejeje, ¡me encanta esta parte!
    Tienes una forma de narrar fresca y sorprendente 🙂
    Notita: no se deja atrapar y mira que lo he intentado, jejej, ¡maldito gusano, el que tienes de cebo! jajaja
    Besitos.

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