Y mi niño sigue creciendo…

Después del glorioso día de convertirte en madre, de pronto te das cuenta al verlo dormido tranquilo en su cama, de que ya no es más un bebé, tiene casi tu mismo tamaño y construye ideas a veces más rápido que tú.

Está aprendiendo “debate” en la escuela, así que todos los ratos que pasas con él, te pone a prueba a ver si lo ganas… o si te pierdes en la discusión.

Ahora ya puede decir, con la amargura que nunca quisiste que tuviera: “no tengo padre, está muerto para mi”.  Y de pronto, te ves defendiendo a ese hombre al que en realidad desprecias, solo porque no puedes soportar que tu “bebito” albergue amargura en su pequeño corazón.

Ojalá lo logres.

Y yo también.

Biografías…

Suena un taladro a lo lejos, fuerte, decidido. Se detiene. Se escuchan voces. Vuelve a empezar. La gente camina. Ríen. Hablan. Olor a comida. Voces lejanas. Vida en propiedad horizontal.

Alguien enciende la radio. Una noticia. Tú.

Siempre tú.

En medio de todo, tú.

¿Y si ese hombre que murió joven eras tú?

Suena el teléfono. Alguien le cobra algo a alguien.

Y nadie me invitaría a tu funeral. Una extraña. Nadie. Ni un punto en tu biografía.

Abro las cortinas. Entra la luz. Tú te vas.

Tampoco eres parte de la mía.